Do you speak English?
-Excuse me, do you speak English?
-A little bit.
Me encontraba en un conocido café en el centro de mi ciudad, uno que a pesar de ser una ciudad llena de ellos, logro éxito una compañía que nos hizo creer que era mejor tomar café ahí que en cualquier otro lugar, así seremos los mexicanos nos impactamos ante cualquier cosa que parezca diferente ni interesando si ya antes lo conociéramos, y que digo yo tomando mi café frió con cajeta, en lo que escribo unas palabras a una amiga que creo que me necesita. Bueno al menos por el asunto andaba, cuando de repente una voz en otro idioma, me saco de mi concentración de escuchar música, escribir y tomar café, intentaba encontrar un lugar donde les dijeron que había “sculptures”, y yo versado en el temas pues todos los días visito una galería diferente, al principio no les entendía a cual lugar se referían.
Eran una pareja de estadounidenses de avanzada edad, es decir los clásico turistas con bermudas, camisa y sombrero de explorador y por supuesto no se podían olvidar de su cámara fotográfica.
La señora era la uqe me acababa de preguntar si hablaba ingles y yo con algo de conocimiento sobre el tema debido a que mi madre es profesora de ese idioma y que toda la vida me la he pasado tomando clases, me creía capaz de entender. Ella, me enseño el lugar que andaban buscando, “el ágora de la ciudad”, la cual se encontraba a tan solo unos cuantos metros de donde estábamos, así que seguido de la pareja de esposos salí del cabe para mostrarles el lugar que buscaban, ellos se despidieron afectuosamente, diciéndome en una mezcla de español e ingles, que me lo agradecían.
Regrese al café, seguido de una delas meseras que creyó que me salí sin pagar, al notar que no, volvía a su trabajo, yo tome lugar en mi mesa y continué con lo que hacia, no sin antes pensar que hice una buena acción, si yo me encontrara en un país desconocido con una lengua diferente a la mía, me gustaría que me ayudaran, esa es la verdadera naturaleza del ser humano que hemos ido perdiendo en el camino, la que poco a poco desaparece con nuestras guerra, envidias y rivalidades, pues cualquier cosa quién o me beneficie a mí, no merece la pena hacerlo, que importa si el otro necesita de una mano amiga, para que se la brindo si no recibiré nada a cambio, ese egoísmo hacia los demás es lo que hace que al ver que alguien se le paro el carro en lugar de socorrerlo nos quedamos en una esquina burlándonos de su mala suerte, por que nuestra mentalidad ahora es “Jode al que se pueda y hazle ver que eres mejor que el”, no me digan que no todos alguna vez sin temor a equivocarme lo hemos pensado, esa es nuestra nueva naturaleza, la que será difícil erradicar ya que nos seguimos empeñando en mantenerla en forma.
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Hace 6 años


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